Porque somos de un valle primaveral con una geografía abigarrada y única. Porque somos hijos de una madre que al nacer nos bendijo con El Ampay, el Mariño, las intimpas y el cañón más profundo del mundo, el Apurimak. Porque somos compatriotas de Arguedas, Samanez Ocampo, Chabuca Granda, y el Lunarejo. Porque cada domingo deleitamos de nuestro rocoto relleno, kapchi, cuy relleno, y tallarín de casa. Porque nos divertimos en antros semi-aceptables como el De Vice, La Choza, El Garabato, y el Punto A. Porque cada feriado buscamos excusas para armar una fiesta, y que fiesta. Porque aunque no queremos aceptarlo somos unos alcohólicos empedernidos y cada fin de semana nos encuentran en la Micaela chupando ron con cola de luca. Porque los agachados es nuestra única salvación a las 6 A.M. cuando ya casi todos están en sus casas o todavía chupando por ahí. Porque tenemos una clase política con los mismos corruptos de siempre. Porque somos del La Salle, del Santa Rosa, del América, del Aurora, del Juan Pablo, y del Miguel Grau. Porque nuestras enamoradas estudiaron en el Santa Rosa (y nuestras trampas en el Aurora). Porque la UTEA o la UNAMBA son solo una extensión de quinto de media. ¡Y porque somos Abanquinos por siempre y para siempre!